domingo, 22 de agosto de 2010

Un universo hundido

La labor de descifrar mis misterios es esencial para parar de desfallecer. Yo lloro con conocimiento de devenires no nobles que quedaron acá acabados. Te tengo fe febril que quema mis misiles, sus suspiros me merezco, su sustento has hastiado.
Si sigues lo locuaz locamente no notando mi mirada por portales sin síntesis en enero entenderás, os oscureceré tu tuición.
Sos sospechoso de destruir el elogio elegante que quería, sin sinceridades siniestras ni nimiedades, amar amargamente.
Ya yacen en entierro mi miedo, mi misión, la lágrima, la lástima, lo lozano, lo logrado... un universo hundido.

Continuará...

viernes, 20 de agosto de 2010

La Metamorfosis

Entra al departamento, las llaves en el comedor; el suelo recibe la tolerancia junto al moño torturador; el botón se desprende de su ojal, veinte kilos más la preocupación aparentista se escapan esta vez; los zapatos olvidados en la alfombra yacen inmóviles, y a su lado, el qué pensaran; las medias arrugadas caen, con ellas, la aceptación de la constitución social masculina; su mano abandona el anillo cargado de tradición superficial; las lágrimas borran el escudo de sus opiniones. Detiene sin preocupación su lucha con la gravedad. Se ha transformado al fin en lo que todo el día intentó ser.

Rancagua, 24 de Julio de 2003

Continuará...

miércoles, 18 de agosto de 2010

La Vicita Inesperada

Estaban todos sentados a la mesa terminando de servirse el plato principal, cuando el padre de Jacinta -todo un intelectual- queriendo humillar en su campo de expertís al nuevo amigo que llevara ella a cenar, que nada parecía pensar pues era todo lo que él llamaría un Sabelonada habiendo desperdiciado su vida desarrollando el cuerpo en vez de la mente, pues el Sr. Ampuero odiaba los deportistas, sobretodo los que renegaban de la naturalidad terrestre del ser humano, le dice:
-¿Y tú, Andrés, qué opinas del posmodernismo?
Antonio contesta:
-Sólo sé que nadar sé.

Y ahora entendemos por qué nos ofrecen un tecito. Mejor que conocer, reconocer. Mejor que citar, recitar. Pero mucho mejor es vicitar. Es agregarle un cubito de azúcar morena al tecito tacito... sutil y endulzante. El que, claro, en momentos de incertidumbre siempre se puede acompañar de un quecito.

Continuará...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Perdido

De tanto buscar la verdad, se perdió. Y no como se pierden las ideas, abtractamente y desapercibidas, sino como las personas: con avisos en los diarios, en la televisión y en los pacos.

Continuará...

miércoles, 28 de octubre de 2009

Dos: él y tú

Eloy dijo a Ben: Hijo, hoy el amor de ellos es muy afín y su fin es el ego y los celos; no su cruz, no los años.

Continuará...

sábado, 29 de agosto de 2009

Más vale nunca que tarde

Continuará...

miércoles, 19 de agosto de 2009

Lo que la lluvia se llevó

La niña sujeta el globo fuertemente, evitando que aquel temporal se lo lleve lejos. Aquél que protegió desde aquel día de verano en que iba rumbo a la plaza con la simple intención de alimentar pájaros. Lo encontró atado a una baranda como deseoso de que lo cogiera y, aún sin quererlo, se lo llevó.
Aunque pareciera ser sólo un globo, ella lo quería, le agradaba su compañía, lo cuidaba y atendía y el globo no se iba, ahí estaba.
Hasta que llegó el temporal, que sin esforzarse demasiado arrebató del débil puño de la niña al globo que no se resistía, ya parecía querer irse.
Ya sola en la amarga vereda, la niña mira cómo se aleja su globo en el cielo negro y cruel. Su amigo, su compañero.

Nunca se volverán a ver. Sólo falta pedir la cuenta.

Continuará...

lunes, 6 de julio de 2009

Donde manda patrón, no manda coincidencia

Del mismo modo en que los llanquihues lo han propuesto en el mundo de la ciencia ficción a través de la pantalla grande, se puede dudar de la veracidad de una coincidencia.

Todos los días, en cada detalle uno puede omitir a relación de todo con algo, de algo con todo o simplemente de algo con alguna otra cosa, o bien descubrir -para algunos- y construir -para otros- un patrón detrás de aquello. Sin que esto signifique la común confusión entre patrón y predicción, destino o profecía.

Yo he encontrado varios, los aprecio y ordeno con una prolijidad adictoide y cuando se me da la gana creo fervientemente que los descubrí, así como hay momentos en los que lamento admitir, sin ausencia de orgullo fanático, que los he construido.

En este exclusivo mundo de las ideas testarudas y voluntariosas, el patrón no oprime, pues no posee más que la capacidad de hacer volar por breves minutos la expectativa de un más allá o, por qué no, de un aquí un tanto más distinto. Aquí el patrón defiende y protege este deseo tanto infantil como senil y ya no es amo, pero ama.

Sin embargo, esos instantes no pueden durar mucho, mucho menos una eternidad, pues hay contratos que cumplir los que jamás contemplan la existencias de aquellos patrones y alaban, por el contrario, el desabrido respaldo científico de las coincidencias. De esta forma, se retorna a las convenciones, se pierde niñez e ingravidez, pero no para siempre. Así pues, y precisamente así, se despide el patrón: "boy y vuelo".

Continuará...

jueves, 2 de julio de 2009

Cazando tutututus

El humor es para algunos una vía de escape, para otros un trabajo, para otros una frustración. Para este autor, su humor -que a algunos molesta- es una ficción y una compañía, y quizás una maña o una obsesión; y el humor en general, un imperdible.

Recordando tiempos de juventud, encontró la imagen de una antigua profesora, la inspectora del colegio; esctricta, rigurosa y muy compuesta, perfectamente, se trataba de la profesora Norma. La recordó debido a un chiste que ella contó en una de sus visitas a las salas de clases, que relataba la historia de un niño que miraba el aire peñiscándolo de vez en cuando, a quien un amigo le pregunta que qué es lo que hacía, a lo que responde 'estoy cazando tutututus', ¿y qué son los tutututus? continúa el otro, 'no sé, aún no he cazado ninguno'.

Se trata de un chiste simple y la gracia se la asigna quien lo escucha a voluntad propia. Sin embargo, hoy se encontró valorando el esfuerzo que tuvo que hacer la profesora Norma para salir de su estricta compostura y contar un chiste, todo sólo para hacer a esos niños reir. Y es aquí cuando surge la pregunta ¿Cuál es el objetivo de alguien al contar un chiste?. La respuesta existe pero no es única.


En primer lugar, uno puede pensar que se trata de un gesto noble por hacerle un bien a los demás, porque reír es agradable, saludable y aliviante. Pero quizás el humorista más allá de este efecto inicial valora la retribución que tendrá posteriormente, ya sea dinero, favores o una sonrisa, y en ese caso ya no es una acción tan noble, sino, más bien, interesada.

El parecer de este autor no se inclina por ninguna de estas dos opciones. Se cree que el humorista cotidiano se entretiene con su propia elocuencia lúdica y más que buscar un objetivo está acostumbrado a ella. Siendo así lo mejor que pueden hacer quienes lo rodean es aprovechar positivamente esa condición y ajustar sus voluntades para reír y no para abuchear, consiguiendo así, quizás, pequeñas cuotas de felicidad que hagan la sobrevida más llevadera.

Continuará...

miércoles, 1 de julio de 2009

Donde realizaste mis fantasías solo las siluetas dormitan

'Remi, el falado' se apodaba el líder eterno del rebelde grupo que se oponía a la dominante monoarquía de la dinastía en curso. Un ataque similar al de las antiguas batallas feudales cayó sobre aquella famila, quienes a voces del grupo rebelde 'habían recibido su miresido'.

El poder estaba tomado cuando llegó el segundo grupo de rebeldes a usurparlo. Angustiado y frustrado este segundo líder proclama enérgicamente, a tal punto que salpica de saliva a las dos primeras columnas de su séquito luego de lo cual no estaba para nada sequito, "Tomaré el poder, aunque por ello tenga que cargar el odio de las multitudes, aunque caiga en las oscuridades del fracaso. Si mi sol he de perder es un reto que asimilaré con calma, saborearé, masticaré y luego, cuando yazca ahí relamido y apocado, domiré tranquilo".

Un sostenido estruendo se escuchaba en los laredodores, el que -como corresponde- era no más alto que su escala normal.

Pasadas las horas, Remi se rinde entregando la espada de gobierno a su aguerrido sucesor 'Tómala, infeliz, y haz de ella lo mejor que puedas. Yo la miré, la adoré y le canté y la perdí'

Tomado estaba el poder; Tomaré el poder, aseguró aquél; Tómala, ordenó el anterior. Por último, 'Toma sol, Albino, luego toma mi pluma, toma silencio y toma nota', ordenó a su pálido secretario, y entonó:

"Agardecido, alabado y aguerrido venceré, gobernaré y dominaré mi palacio, mi feudo, mi pueblo fácilmente, fanáticamente y favorablemente sólo, soldado y soliloqueando laburando, ladrando y lapidando si puedo, si quiero o si tengo".

Continuará...