jueves, 4 de diciembre de 2008

Elocuente deshición asumida de quien de a poco se enfrenta a la vida

Podría pensar en la justicia y tatar de conquistarla; podría exterminar la discriminación y emancipar la autenticidad; podría autocriticar la banalidad y la irreflexiva inconsecuencia del luchador; podría valorar la estética imaginiaria y despreciar la evidente; podría absolutizar el respeto y enriquecer el derecho; podría cuestionar la existencia y avocarme al placer; podría atacar la opresión exponiendo al opresor; podría empatizar con la debilidad, haciéndome fuerte; podría desgeneralizarlo todo en defensa propia; podría versar y palabrear; podría exigirle a la vida algo más que la vida en sí misma; podría repudiar la sobresensibilidad, la antítesis de la honestidad; podría odiar lo más amado y amar lo más odiado; podría desafiar la vacuidad de mi propia cultura; podría estimar el mérito y ridiculizar la herencia; podría apabullar la mediocridad por el bien de la creatividad; podría conocerme a mi mismo para no ser mi futuro enemigo... pero no hoy. Hoy solo me queda existencia para suplantar la soledad que te acompaña.

Continuará...

miércoles, 30 de julio de 2008

¿Qué pasa?

Una uva le pregunta a otra:
-¿Vino David Parra?
-No que yo cepa- responde la otra.

Continuará...

domingo, 29 de junio de 2008

Por quien merece humor

¿Te molesta mi humor?
Mi humor de juventud,
y mi humor es un arte
en virtud.

¿Te molesta mi humor?
Mi humor sin antifaz,
y mi humor es un arte
de paz.

Mi humor es mi prenda encantada,
es mi extensa morada,
es mi espacio sin fin.
Mi humor no precisa fronteras;
como la primavera,
no prefiere jardín.

Mi humor no es humor de mercado,
porque un humor sangrado
no es humor de lucrar.
Mi humor es todo cuanto tengo;
si lo niego o lo vendo,
¿para qué respirar?

¿Te molesta mi humor?
Mi humor de humanidad,
y mi humor es un arte
en su edad.

¿Te molesta mi humor?
Mi humor de surtidor,
y mi humor es un arte
mayor.

Mi humor no es humor de uno solo,
sino alma de todo
lo que urge sanar.
Mi humor es un humor de abajo
que el devenir me trajo
para hacerlo empinar.

Mi humor, el más enamorado,
es del más olvidado
en su antiguo dolor.
Mi humor abre pecho a la muerte
y despeña su suerte
por un tiempo mejor.
Mi humor, este humor aguerrido,
es un sol encendido,
por quien merece humor.

Continuará...

domingo, 15 de junio de 2008

Entendiendo lo Ininiteligible

Se celebraba la X Conferencia Astral Universal, precisamente, en la vía láctea. Algunos planetas conversaban sin mucho interés esperando la impuntual llegada de algunos planetas y cometas.
Sin previo aviso, llega un mensaje sonoro en etéreo: "Yo, he...", interrumpido por el estruendoso choque provocado por el satélite natural terrestre, que no era otra cosa que un infructuoso intento de convertirse en un astro. Todos lo comprendieron: se trataba del sol, nuevamente se ausentaría. Ya podían comenzar.

Continuará...

miércoles, 11 de junio de 2008

Ayer, hoy y mañana en la mañana

Frente a un desconteto generalizado al que fácilmente se le puede omitir el origen y deducir que es una ciega actitud pertinaz, se evidencia que si bien desde los cómodos, incómodos o inexistentes sillones de cada casa se puede rechazar tanta maña manifestada por los actores sociales, nosotros nos inclinamos hacia reprochar tan tamaña vergüenza que significa criticar desde afuera y no sumarse a un proceso cuyo desenvolvimiento afecta hasta las individualidades más exclusivas.

Continuará...

domingo, 25 de mayo de 2008

Miedo a Miedo

En algunos sentidos de la coloquialidad, entendemos que fobia es sinónimo de odio. Si atendemos las definiciones consensuadas, notaremos que para nada lejano estaría tal interpretación, a pesar de que, en estricto rigor, tal sentencia esté más cercana al miedo.
Ocurre que ambos conceptos no están tan alejadas el uno del otro como a algunos huraños les gustaría. De hecho, aquí, en el césped de la osadía, llegamos a concluir y establecer que son sinónimos dependientes del tiempo.
No es sólo lógico, sino que, además, inevitable odiar lo que uno teme.

¿O es que la exposición absoluta y el nulo control de lo que nuestros órganos hacen, dicen y piensan puede llegar a ser -más que interesante- agradable?
En aras de encontrar un sólido respaldo a semejante aserción, llegamos a los inicios de la creación del lenguaje.
Entendamos por qué tiene nombre las cosas, por qué hay cosas que no tienen nombre, así como por qué hay cosas que tienen más de un nombre. Por esta ruta llegaremos a identificar nuestras propias personalidades, pues por muy antiguos que sean, renombrados y talentosos, quienes comenzaron a desarrollar la innata habilidad para comunicarse fueron seres humanos con las mismas características que cualquier congénere del planeta hoy mismo.
No es extraño ya, evocar el magnifico ejemplo que alguna vez una sofista citó. Una vez llegados los españoles a las tierras que posteriormente llamarían América, se encontraron con civilizaciones con vastos lenguajes estructurados que carecían del concepto de "venganza", por lo que no había palabra para ésta en su vocabulario. Esto nos dice nada más, que las lenguas, vivas como son, no están determinadas por ninguna regla, sino que son estas últimas la que intentan, muchas veces, en vano comprenderlas y hacerlas perdurar.
Sin embargo, interpretando, al mismo tiempo, al más ferviente opositor, se recuerda la coloquial expresión de orígenes musicales "Me asusta, pero me gusta", que postula esencialmente lo contrario; que responde afirmativa y enfáticamente a la anterior interrogante. Lo que no nos sorprende, sobretodo si reoconocemos, en la línea argumentativa reciente, que nuestro lenguaje conoce los conceptos Intrepidez, Arrojo y Osadía.
Destacamos que esto no devalida de manera absoluta la primera propuesta, puesto que puede no ser otra cosa que un gusto por el sinónimo temporal del miedo, el odio; punto en el recordamos, también que conocemos, luego de Masoch, al Masoquismo.
Abusemos y definamos al coraje como la fobiofilia, y al temor como la fobofobia, definiciones que podrían indistintamente tener uno u otro conceptos asociados dependiendo de la calidad de los interlocutores. Mas, interpretando antojadizamente a la mayoría interlocutora, no hacemos más que corroborar la definición inicial.

¿Qué hay de nosotros, compañero Diego?
Nosotros somos nosotros, no otros.

Continuará...

domingo, 18 de mayo de 2008

Implicancia religioso-digestiva

Una buena musa muy buena moza lleva una buena masa, ícono de la buena mesa, al rincón más alejado del local.
Los allí presentes concuerdan en que ni tal masa, mesa, moza o musa podrán jamás encontrarse en ninguna buena misa.

Continuará...

sábado, 29 de marzo de 2008

No es necesario convencerse para ser feliz

Un sonido protagonista de mi molestia no quiere dejar la escena, la misma en que una majestuosa y enorme figura negra salta, rozando apenas la reja de igual color para sentarse en el pasto y comenzar a lamerse. Ella, ya agotada su paciencia hacia las convenciones tras una centena de generaciones que han nacido y muerto frente a su longeva calidad de ser humano, se acerca a la reja y la cierra, sigilosa y maliciosamente. Cuando ya logra su plan, le echa llave y se burla de él. "Ja, ja", le dice auténticamemente. Nadie la ve, nadie la oye. Ella le habla al gato, quien continúa lamiéndose, omitiendola. A ella, que le pertenece.

Continuará...

martes, 18 de marzo de 2008

¿Cuántas manos menos tienen los minos que los monos?

Hay que liberarse y leer el enunciado sin considerarnos.

Respuesta: 10^-6.

Atentamente,
Diego y Ego.

Continuará...

viernes, 14 de marzo de 2008

Inconclusiones: Premeditaciones

Llego a la plaza, escojo la banca más esquinada: Mayor espectro de visión. Espero tranquilamente jugando osadamente a ser yo bajo la amenaza de que llegue él y me vea al descubierto haciendo lo equivocado.
Mi conciente fugaz nota algo y se molesta. He pensado en que llegaría. Ya es muy tarde. Mi coincidencia está arruinada. No llegará.
No llega. Pero aquí estoy y aquí me quedo.
Varios minutos han cumplido su labor y bajo el peso de la resignación, me cuento una historia de tal gracia que río abiertamente, peligrosamente expuesto. Y aparece él con su atuendo de todos los días, simulando indiferencia.
Qué ingenuo, como si yo no supiera que él sabe que estoy aqui y no en otro lugar sino para observarlo.
¿O es que no lo sabe?.
No aún. Hoy sólo es testigo de un hecho muy simple: Yo, en la banca más esquinada de la plaza, formando una línea recta con su observada figura. Además, él sí cree en las coincidencias, y no ha aprendido a especular.
No aparenta indiferencia porque sienta mi atracción, razón suficiente para ruborizarlo y avergonzarlo, sino porque esta mirada desconocida y habitual -que lo conoce y lo acecha rutinariamente- lo hace sentir inestable, débil y sumiso.
No me rechaza, me teme irrefrenablemente.

Continuará...