¿Te molesta mi humor?
Mi humor de juventud,
y mi humor es un arte
en virtud.
¿Te molesta mi humor?
Mi humor sin antifaz,
y mi humor es un arte
de paz.
Mi humor es mi prenda encantada,
es mi extensa morada,
es mi espacio sin fin.
Mi humor no precisa fronteras;
como la primavera,
no prefiere jardín.
Mi humor no es humor de mercado,
porque un humor sangrado
no es humor de lucrar.
Mi humor es todo cuanto tengo;
si lo niego o lo vendo,
¿para qué respirar?
¿Te molesta mi humor?
Mi humor de humanidad,
y mi humor es un arte
en su edad.
¿Te molesta mi humor?
Mi humor de surtidor,
y mi humor es un arte
mayor.
Mi humor no es humor de uno solo,
sino alma de todo
lo que urge sanar.
Mi humor es un humor de abajo
que el devenir me trajo
para hacerlo empinar.
Mi humor, el más enamorado,
es del más olvidado
en su antiguo dolor.
Mi humor abre pecho a la muerte
y despeña su suerte
por un tiempo mejor.
Mi humor, este humor aguerrido,
es un sol encendido,
por quien merece humor.
Cultura Sofista
domingo, 29 de junio de 2008
Por quien merece humor
domingo, 15 de junio de 2008
Entendiendo lo Ininiteligible
Se celebraba la X Conferencia Astral Universal, precisamente, en la vía láctea. Algunos planetas conversaban sin mucho interés esperando la impuntual llegada de algunos planetas y cometas.
Sin previo aviso, llega un mensaje sonoro en etéreo: "Yo, he...", interrumpido por el estruendoso choque provocado por el satélite natural terrestre, que no era otra cosa que un infructuoso intento de convertirse en un astro. Todos lo comprendieron: se trataba del sol, nuevamente se ausentaría. Ya podían comenzar.
miércoles, 11 de junio de 2008
Ayer, hoy y mañana en la mañana
Frente a un desconteto generalizado al que fácilmente se le puede omitir el origen y deducir que es una ciega actitud pertinaz, se evidencia que si bien desde los cómodos, incómodos o inexistentes sillones de cada casa se puede rechazar tanta maña manifestada por los actores sociales, nosotros nos inclinamos hacia reprochar tan tamaña vergüenza que significa criticar desde afuera y no sumarse a un proceso cuyo desenvolvimiento afecta hasta las individualidades más exclusivas.
domingo, 25 de mayo de 2008
Miedo a Miedo
No es sólo lógico, sino que, además, inevitable odiar lo que uno teme.
¿O es que la exposición absoluta y el nulo control de lo que nuestros órganos hacen, dicen y piensan puede llegar a ser -más que interesante- agradable?
No es extraño ya, evocar el magnifico ejemplo que alguna vez una sofista citó. Una vez llegados los españoles a las tierras que posteriormente llamarían América, se encontraron con civilizaciones con vastos lenguajes estructurados que carecían del concepto de "venganza", por lo que no había palabra para ésta en su vocabulario. Esto nos dice nada más, que las lenguas, vivas como son, no están determinadas por ninguna regla, sino que son estas últimas la que intentan, muchas veces, en vano comprenderlas y hacerlas perdurar.
Abusemos y definamos al coraje como la fobiofilia, y al temor como la fobofobia, definiciones que podrían indistintamente tener uno u otro conceptos asociados dependiendo de la calidad de los interlocutores. Mas, interpretando antojadizamente a la mayoría interlocutora, no hacemos más que corroborar la definición inicial.
¿Qué hay de nosotros, compañero Diego?
Nosotros somos nosotros, no otros.
domingo, 18 de mayo de 2008
Implicancia religioso-digestiva
Una buena musa muy buena moza lleva una buena masa, ícono de la buena mesa, al rincón más alejado del local.
Los allí presentes concuerdan en que ni tal masa, mesa, moza o musa podrán jamás encontrarse en ninguna buena misa.
sábado, 29 de marzo de 2008
No es necesario convencerse para ser feliz
Un sonido protagonista de mi molestia no quiere dejar la escena, la misma en que una majestuosa y enorme figura negra salta, rozando apenas la reja de igual color para sentarse en el pasto y comenzar a lamerse. Ella, ya agotada su paciencia hacia las convenciones tras una centena de generaciones que han nacido y muerto frente a su longeva calidad de ser humano, se acerca a la reja y la cierra, sigilosa y maliciosamente. Cuando ya logra su plan, le echa llave y se burla de él. "Ja, ja", le dice auténticamemente. Nadie la ve, nadie la oye. Ella le habla al gato, quien continúa lamiéndose, omitiendola. A ella, que le pertenece.
martes, 18 de marzo de 2008
¿Cuántas manos menos tienen los minos que los monos?
Hay que liberarse y leer el enunciado sin considerarnos.
Respuesta: 10^-6.
Atentamente,
Diego y Ego.
viernes, 14 de marzo de 2008
Inconclusiones: Premeditaciones
Llego a la plaza, escojo la banca más esquinada: Mayor espectro de visión. Espero tranquilamente jugando osadamente a ser yo bajo la amenaza de que llegue él y me vea al descubierto haciendo lo equivocado.
Mi conciente fugaz nota algo y se molesta. He pensado en que llegaría. Ya es muy tarde. Mi coincidencia está arruinada. No llegará.
No llega. Pero aquí estoy y aquí me quedo.
Varios minutos han cumplido su labor y bajo el peso de la resignación, me cuento una historia de tal gracia que río abiertamente, peligrosamente expuesto. Y aparece él con su atuendo de todos los días, simulando indiferencia.
Qué ingenuo, como si yo no supiera que él sabe que estoy aqui y no en otro lugar sino para observarlo.
¿O es que no lo sabe?.
No aún. Hoy sólo es testigo de un hecho muy simple: Yo, en la banca más esquinada de la plaza, formando una línea recta con su observada figura. Además, él sí cree en las coincidencias, y no ha aprendido a especular.
No aparenta indiferencia porque sienta mi atracción, razón suficiente para ruborizarlo y avergonzarlo, sino porque esta mirada desconocida y habitual -que lo conoce y lo acecha rutinariamente- lo hace sentir inestable, débil y sumiso.
No me rechaza, me teme irrefrenablemente.
sábado, 1 de marzo de 2008
Epitafio Bajo Cero
Asunción reflexionaba sobre los hechos que marcaron su juventud, aún cuando sabía que aquello no contribuiría a la sobreposición que esperaba alcanzar sobre la angustia que la ahogaba ese verano.
A pesar de que no se consideraba una mujer de emociones fuertes, si alguna vez había de odiar algo, ese algo sería el verano. El calor, el color, la felicidad infantil, las vacaciones y la desnudez. Todo, la hacían experimentar el más amplio de los espectros del desagrado. Las calles vacías por la desocupación capitalina de los veraniantes, no osaba, en su subjetivo conciente, asemejarse al de las oscuras vías despejadas por el miedo de los transeúntes a la sucia y helada lluvia santiaguina de otras temporadas.
Recordaba, cada vez que caminaba pisando fuertemente las posas de la vereda para salpicar tanto como la fuerza de sus suela se lo permitiese, que existe un límite perceptible entre la preocupación racional por no humedecer las prendas que acogen las extremidades y la relajación que produce el placer de sentir el agua en cualquier parte, de vivir la libertad del irracional, de dejarse mojar hasta el esófago. Traspasado ese límite -decía- no hay mejor ni mayor placer que compartir ese momento con una idea o persona, al punto de no sentir el frío que el invierno hereda del otoño para enfatizar el contraste entre los diez y los treinta y siete grados. Frío que es rápidamente initimidado por la auténtica calentura original que solo las noches de su invierno eran capaces de interpretar. Ella cambiaba el sol, las playas y todas las sandías de este hemisferio, por la incomparable privacidad que la noche y la lluvia le brindaban en las calles de las más multitudinaria ciudad.
Seis veces once años después, aún le guarda rencor a la casualidad. No olvidaría jamás la noche en que conoció y dejó a Ian Moose en la misma banca a la que regresaría cada 11 de noviembre solo para notar que su esperanza se había transformado en ingenuidad.
No aprendió de sus errores, como nunca aprendió que 11 es raíz de 121.
En su vida visitó la embajada, y murió con la pesadumbre de quien que arrastrando una carro en subida, éste desea ir en bajada.
lunes, 18 de febrero de 2008
He enloquecido, ahora pienso en lo que he sido
Ese día no llegó, y comprendió al que espera. Al día siguiente llegó, y compadeció a quien espera.